La Cofradía, los sueños sí se cumplen

Por Ángela Falla*

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Este artículo es un recordatorio de que los sueños se cumplen sin necesidad de que te levantes a las cinco de la mañana a meterte en una tina llena de hielo, organices tus datos en una tabla o tiendas la cama. Este texto busca contar cómo el poder de los libros nos une, nos llena de pasión y se convierte en un proyecto de vida.

Empecé a leer por voluntad propia a los doce años con Los secretos de la jungla negra, de Emilio Salgari. Me senté en una mecedora roja y me devoré una historia que hoy, a mis cuarenta y seis años, todavía recuerdo como el inicio del mejor hábito del mundo. Y sí, soy totalmente parcial en esto.

Mi vida siempre estuvo llena de libros. Mi papá tenía una biblioteca de techo a piso y nunca me limitó; al contrario, siempre me contaba el inicio de las historias y me dejaba con ganas de más. En la universidad empecé a contar mis propios relatos. Después escribí artículos sobre Bogotá (ninguno publicado, eso sí); luego escribí por cuestiones de trabajo (nadie lo leía, eso sí) y, finalmente, llegué a la literatura.

Llegar a la literatura fue un destello de lucidez, como encender un bombillo. De hecho, tengo muy presente el día en que lo decidí: lo que estaba haciendo, lo que veía por la ventana… todo. Elegí escribir sobre un tabú de la sociedad: la sexualidad de las mujeres. Así que, desde el cero absoluto, ya me proponía todo un reto.

Con el tiempo, fui conociendo personas que escribían historias de géneros no muy comunes: fantasía, terror, horror, realismo sucio, novela negra y poesía, entre otros. A veces me sentía en reuniones de forajidos. No lo digo como una queja; al contrario, sentía que éramos legión: aquellos que le apostamos a lo que la industria no contempla, una apuesta por la rebeldía frente al sistema.

En medio de esa rebeldía, recuerdo que hace unos cinco años, caminando con Álvaro Vanegas, le dije: «¿Y si montamos una editorial?». La propuesta se desvaneció entre los huevos y el jugo de naranja del desayuno, pero volvió a la mesa hace más o menos un año. Darle sentido a un sueño requiere organización y trabajo duro. Eso fue lo que hicimos cuando nos sentamos a crear La Cofradía. Más adelante, Iván Sánchez y Juan Manuel Hernández llegaron para hacer este equipo aún más fuerte.

Hoy me siento muy orgullosa de lo que hemos creado, porque sigue siendo esa rebeldía la que nos une: la solidez de un sueño que le apuesta a lo disruptivo, a las historias que no quieren ser contadas por esas grandes empresas que solo ven signos de pesos en lo que hacen. Aquí le damos voz a esos géneros y a esas personas que necesitan dejar plasmadas historias que cambien nuestra forma de pensar., que le apuesten al pensamiento crítico.

A la fecha, les damos la bienvenida a este sueño cumplido y la invitación a ser parte de la cofradía.

*Directora General de La Cofradía Editores.

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